Fernando Lobo

Alberto “l Negro” Ibañez era estudiante de la Escuela Nacional de Antropología e Historia cuando utilizó por primera vez una cámara fotográfica. Fue para registrar una práctica de campo en el estado de Hidalgo. Era una Pentax K 1000 prestada. Durante el proceso de revelado y tras una serie de errores, Ibañez descubre que la mirada produce saberes por sí misma. “El Negro” se revelaba como un maestro de la imagen. Poco después, en el cuarto oscuro del Departamento de Museos y Exposiciones del INAH, desarrollaba su peculiar dominio de las técnicas análogas.  Ibañez es totalmente autodidacta.

“Mis fotos son antropológicas”, asegura. El campo de conocimiento de la antropología es el ser humano. La misión del fotógrafo es comprender al otro.  Detrás de cada rostro hay una serie de historias. Eso es lo que permite constuir una escena, el espacio en donde el modelo mira hacia la lente, adopta una actitud y nos comunica algo con total nitidez. He ahí la fuerza de la imagen. Es necesario acercarse, comunicarse, crear confianza, no importa si estás en una calle de La Habana o en un campo de refugiados en África. “Que te dejen entrar”, es el imperativo.

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En 1988 el fotógrafo es testigo del movimiento cardenista Ciudad de México. La multitud en las calles apareció como un nuevo objetivo de la lente. Los movimientos sociales, la rebelión y las transformaciones metieron a Ibañez de lleno en el fotoperiodismo. Moscú, Colombia, Guatemala, Cuba, Ruanda, Congo, Burundi, India. Sarajevo, Argelia, Marruecos, el fotógrafo exploró el mundo sobre la línea de la independencia. Él financió los viajes, estableció las rutas, planeó los proyectos y él mismo vendió el material a agencias, diaros y revistas del planeta.Lalibela Etiopia 2001 baja (10)

Son las convulsiones de los pueblos lo que transmite esa clara tensión que percibe el espectador ante las fotos del Negro. Esa “agresividad”. “En la oscuridad enuentras la luz”. El fotógrafo busca comprender mientras la humanidad busca todos los medios posibles para hacer de su historia una tragedia. La imagen nos narra una historia personal y al mismo tiempo nos cuenta el gran drama del mundo. El fotógrafo establece un diálogo y nos invita a conocer a los otros. Una imagen es un instante de comprensión.