Fernando Lobo

En el año de 1825, Joseph Nicéphore Niepce, terrateniente francés y científico aficionado, exponiendo a la luz una placa de cobre durante ocho horas en una cámara obscura, obtiene el primer grabado extraído a partir de una imagen del mundo real: una heliografía. Nace lo que más tarde conoceríamos como fotografía. Tres años después, en España, muere Francisco de Goya y Lucientes, artista que revolucionó las técnicas convencionales de la plástica hasta el punto de prefigurar las futuras vanguardias europeas.

Este vínculo histórico, aparentemente azaroso, no es del todo forzado. El siglo XIX y las primeras décadas del XX atestiguan una correlación entre el desarrollo de las primeras técnicas fotográficas y las convulsiones que condujeron la pintura a sus grandes transformaciones. Fue como si ambas prácticas se desplazaran en una habitación para poder compartir el mismo espacio.

En 1839, Louis Daguerre, socio de Niepce, haciendo tomas de exteriores parisinos, grabando sobre una aleación de mercurio y plata, consigue una vista panorámica del Boulevard du Temple. Es la primera fotografía divulgada. Son, también, los años plenos del romanticismo en la pintura: Turner registra en óleo objetos vagamente reconocibles, en medio de tormentas de lluvia, vapor y velocidad; Delacroix utiliza colores violentos para expresar escenas violentas.

Para 1870 la fotografía se ha vuelto parte indispensable de las relaciones sociales, y el recurso más usual para registrar el devenir de la historia. Al mismo tiempo, las pinceladas gruesas de Monet plasman cielos que fijan la“impresión de la luz”, inaugurando el movimiento impresionista.

 En 1888 la compañía Eastman Kodak lanza al mercado la primera cámara portátil. La imagen fotográfic al alcance del gran público. Los años que siguieron son también el periodo de formación de Kandinski, el artista ruso que revolucionó las formas de ver la pintura, pasando del virtuosismo en el paisaje a la fragmentación de lo figurativo, la concentración en los cruces entre el punto, la línea y el plano, la contemplación absorta de la luz en el color más allá de representaciones, en fin, el surgimiento de la sensibilidad abstracta.

La obra de Alfons Alt es una intersección de ambos fenómenos: el recurso a técnicas antiguas de fotografía y la referencia constante a la pintura. Alt busca un plano intermedio para interpretar el mundo. En sus palabras:“los dos grandes amores”.

ENGLISH

ALFONS ALT and the intercrossing of images

Fernando Lobo

In 1825, Joseph Nicéphore Niepce, French landowner and amateur scientist, exposing to light a copper plate over eight hours in a dark room, achieves the first print extracted from areal world image: a heliography.

From this discovery, what we would later know as photography, is born. Three years later, in Spain, Francisco de Goya y Lucientes, dies; an artist who revolutionized conventional painting and scuplting techniques to the point of foreshadowing the future European vanguard. This apparently random historical connection, is not completely farfecthed. The XIX century and the first decades of the XX century bear witness to a correlation between the development of the first photographic techniques and the seizures that drove painting to its great transformations. It was as if both practices moved into one room so to be able to share the same space.

In 1839, Louis Daguerre, Niepce ́s business partner, taking shots of outdoor Parisian scenes, and printing on an alloy of mercury and silver, acheives a panoramic view of the

Boulevard du Temple. It is the first developed photograph. The y are also the best years of romantisism in painting: Turner registers with oils vaguely recognizable objects, in the middle of rainstorms, vapor and speed; Delacroix uses violent colors to express violent scenes.

By 1870 photography has become and indispensable part of social relations, and the most common resource used to register the evolution of history.

At the same time, the thick brushstrokes of Monet imprint the skies that fix the “impression of light,” inaugurating the impressionist movement.

In 1888 the Eastman Kodak company launches to the market its first portable camera, making photographic imagery available to the general public. The years that follow are also part of the formational period of Kandinski, the Russian artist who revolutionized the way painting was seen, moving from virtuosity in landscapes to fragmentation of the figurative, the concentration in the crosses between point, line and plane; the absorbed contemplation of light in a color beyond representations, basically, the emergence of abstract sensibility.

The work of Alfons Alt is an intersection between both phenomenons: the use of antique photograhpy techniques and the constant reference to painting. Alt searches for an intermediate plane from which to interpret the world. In his words:

“the two great loves.”