ALMA GUILLERMOPRIETO. LOS PLACERES Y LOS DÍAS.

placeres diasUn hombre colecciona muñecas antiguas cuya historia está signada por la muerte, sin sospechar que una de ellas le revelará un secreto de su propio pasado. Un detective es contratado por el padre de una joven recientemente asesinada para encontrar
el brazo que los criminales le amputaron a su hija. Un escritor
se propone averiguar la historia que esconde un hombre ciego y solitario que vive en el mismo edificio que él. Una mujer desea recuperar el amor que le ha sido arrebatado por la muerte, y contrata a un brujo que desatará, sin saberlo, una maldición sobre ella. Durante la aciaga matanza de Tlatelolco, en el 68, uno de los estudiantes asesinado desaparece después de recibir un disparo en la cabeza, y aparece de nuevo, caminando con rumbo desconocido por las calles de la ciudad. Un hombre que se ha quedado encerrado por error en un edificio descubre que no está solo en realidad.

Fragmento
Así como un alcohólico que llega por primera vez a la junta de dirección de su nueva empresa logra darse cuenta, por medio de mensajes sutilísimos, que todos sus nuevos socios son también unos borrachos, y se
llena de júbilo, así los insaciables de los carbohidratos podemos reconocernos como parte de una gigantesca hermandad cuya compulsión nos lleva al extraño deleite de comer harina con harina. Es más, se podría establecer una nueva federación de asociaciones de amistad entre los pueblos sobre bases mucho más sólidas que los tediosos principios socialistas, si admitiéramos como miembros sólo a aquellos países que puedan presentar por lo menos un platillo nacional hecho de harina con harina.

De entrada, y tal vez sorprendentemente, quedarían eliminados los chinos, que aunque comen arroz con todo, no comen más harina que el arroz, y arroz con arroz no cuenta. Entrarían en cambio los judíos, puesto
que en Europa oriental saben preparar el kasha (que es harina) con corbatitas (las mismas que usamos para la sopa de pasta, o sea, harina), y que en el Medio Oriente muelen el garbanzo (harina) con ajo, hacen albóndigas con la mezcla y la fríen, y rellenan un pan sin levadura (harina) con esta especie de croqueta. Me parece que no clasificarían los argentinos, porque no he sabido que hagan empanadas de papa, pero en cambio entrarían por
la puerta grande sus tíos, los italianos, que no sólo han explorado inagotables todas las posibilidades de lo que comenzó como un humilde fideo, sino que tienen en la sopa de tallarines con papa un aporte gigantesco a la cocina de harina con harina. (En la versión que me tocó en Sicilia se fríe la papa ligeramente antes de ponerla a hervir con el caldo –que se sazona con un hueso de queso parmesano viejo–. Por supuesto que el aceite para freír es de oliva. La pasta, gruesa, y de preferencia recién hecha, se agrega cruda para que el potaje espese más.)

LIBRERÍA LA VENTUROSA.

PLAZA MAZARI. PORFIRIO DÍAZ 256, COLONIA REFORMA, LOCALES 23 Y 24.