En Lobo (Almadía, 2017), su reciente novela, la autora explora el tema de la desaparición de personas en nuestro país y toda su metáfora se traduce en aullidos de las bestias. El terror no es el que vive afuera, sino el que hay dentro de la cabeza de los personajes.

bibiana17No son cuentos. Es una novela hecha y derecha, pero a cada paso su historia parece una nueva historia de terror. Así puede leerse Lobo (Almadía), la nueva creación de Bibiana Camacho.

Berenice es una joven entusiasta que aspira a emprender una carrera en la academia. La necesidad de ir tras sus sueños la lleva a trabajar para Felicia, una eminente doctora. Famosa por sus investigaciones y respetada por sus colegas, lleva recluida mucho tiempo en una lejana finca, en un pueblo prácticamente anónimo.

Ese lugar es Lobo. Pareciera ser un reducto de otra época.

Ese es el escenario donde la autora centra su relato y la violencia es un perfume que recorre, como en todos los rincones de nuestro país, cada una de las palabras de la novela.

Berenice escucha los aullidos de los lobos que desaparecieron hace años, pero el ruido está y la violencia permanece. Hay un descubrimiento con respecto a Felicia y aparece un mundo al margen de la civilización.

Es el pasado que intenta volver. Es la vida que trata de salir.

El lobo le llevó a Bibiana Camacho, una nueva y constante narradora mexicana, muchos años. Fue difícil. “El último año me pude dedicar de lleno a ella, aunque me costó mucho. Borré demasiado”, dice la autora.

Por: Mónica Maristain via: sinembargo.mx