Cerros y sus manos multiplicadas
Por Mariana Castillo
@marviajaycome/ marcastillohernandez@gmail.com

La novia nerviosa

Magali cumplió el cliché de que las novias están nerviosas el día de su boda. Ese sábado en Ayutla Mixes, Oaxaca su casa ya se llenaba de invitados, expectativa y aromas. Ella es mixe. Así se presenta con quien la conoce por primera vez.

Los que esperan

Los tamales enrollados de frijol, esos que son las capas de la tierra hechas maíz y frijol, estaban listos en canastos, cubetas y cajas, justo en la misma habitación en la que se peinaba y maquillaba a Magui, como le dicen los amigos. Ahí esperaban ambos, todavía no era su momento.

Bienvenida

Arriba, en el comedor, ya se servían las tlayudas como desayuno y bienvenida. Las mujeres se multiplicaban generosas como las ollas. El arroz y los mixiotes de res con garbanzos charlaban un lenguaje de sazón mientras se cocían. Los padres de la joven, recibían a padrinos, ahijados y familiares.

Los cerros permiten

Afuera, los cerros son parte de la comunidad desde que el tiempo se contaba de otra manera. «El abuelo», ese consejero y sabio que ayuda en ritos y pedimentos; los padres de los novios, los padrinos de velación y los próximos esposos piden permiso para la unión con rituales y fe, una que no solo es la católica.

Los muertos vivos

Esta petición se hace en el cementerio, días antes de la algarabía. «Los que creen en mi tienen vida eterna», se lee a la entrada del camposanto en el que se ven cruces de colores y flores porque estos muertos sí siguen en la memoria de los suyos. Se usan velas amarillas, se sacrifican algunos pollos y un guajolote (que será parte del festín de estos días).

Los limpiadores

Hasta los perros tienen una función: limpiar todo lo que queda después del rito: todo tiene su por qué. Esa dinámica puede que no sea entendida por los de afuera pero se resume en el intercambio de esa energía que va y viene, como el día y la noche, la vida y la muerte. Si todo sale bien en esas horas hay aprobación para el casamiento.

Flor de fandango

Magali toma su ramo de flor de fandango, una variedad que se corta del cerro para esta ocasión y que es el ramo de la futura esposa. También es adorno para los asistentes: es aroma y naturaleza que no puede faltar, como tampoco la banda infantil que poco a poco llega por quien será desposada: es la tradición que ellos lleven a la novia a la iglesia, con música sin parar.

Alborada

«Desde los cinco años comienzan el solfeo», dice uno de los dirigentes de la misma, mientras un borracho del pueblo se suma a la fiesta dando tumbos como el velo que se enreda cuando la novia da pequeños pasos. Alborada es aquella música que se toca al amanecer y al aire libre para festejar a alguien y así, justo así, se llama este grupo.

Procesión

Los niños van tocando las canciones «de ahí» mientras van en una caravana. Pasan por las calles con letreros en mixe, las casas y los negocios mientras los cerros siguen observando. La comitiva sigue a un costado del mercado hasta que por fin llega a la iglesia de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe donde seguirán con la música durante toda la misa y luego en la comida y hasta antes del pastel, que es iluminado con una serie de foquitos blancos y la figurita que no puede faltar de la pareja encima del merengue.

Tepache Mixe

El tepache en San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe no es igual que el de otros lugares: este es una mezcla de pulque con panela (piloncillo) que se vierte sobre maíz quebrado. Se sirve en las bodas, después de la comida (que en este caso fue de mixiotes de res, arroz y frijoles) y antes de la cena. Es fresco, y aunque algunos no lo quieren probar por su aspecto, es importante decir que lo delicioso tiene formas insospechadas.

Multiplicados

Las cocineras de fiesta la pasan durante al menos cuatro días entre humo, leña, platos y ollas: hay espacios para que ellas hagan su magia. Adentro se multiplican los tamales. Ellas dan su tiempo, ya son las menos que desean hacerlo: eso hay que decirlo. Algunas usan su enredo, no por estética sino por practicidad. No llevan trajes tradicionales ni nadie las llama maestras: su talento es reconocido por quienes disfrutan afuera.

Lo envuelto en sus manos

Ahí adentro se vive otro festejo: el de las manos unidas y las comidas que sin ellas no existirían. En estas ollas 1,500 tamales de amarillo al estilo mixe en hoja de milpa reposan y son entregados como cena en las bodas. Antes era lo único que se servía en estas uniones. Ahora fueron precedidos por un mixiote de res maravilloso. Gracias, cocineras de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe.

La dulzura repartida

Mientras en la pista se bailan los sones y jarabes mixes y se avientan dulces y fruta que se sacan de unas canastas que las mujeres reparten a los convidados. Naranjas para ese vagabundo que entró y está bailando en la pista. Solo. Está bailando con todos. Pero está solo y recibe la dulzura repartida.

Cisne de burbujas

Los niños levantan lo que quedó de los dulces, como si se hubiera roto una piñata. Arriba, en el techo, un cisne blanco mecánico baila, gira y avienta burbujas.

Pasado de blanco y metate

Una de las cocineras me cuenta que antes se tomaba atole blanco en las bodas y la novia debía moler el maíz para este en el metate. Las mujeres usaban un vestido de satín blanco, una falda tableada y un rebozo negro. El novio usaba pantalón y camisa blanca y huaraches. El tiempo pasa.

Consejos

El Día del Consejo es la culminación de la ceremonia: los esposos reciben a los invitados que quedan y se les sirve caldo mixe, de ese guajolote en sacrificio, cilantro, cebolla, chile verde y limón que se acompaña y ese tamal de capita que esperó y esperó, acompañados por chocolate, café de olla, aquel tepache con masa y uno que otro mezcal.

Lo cercano

¿Cómo debe la pareja vivir? A pesar de los consejos que se dan durante horas, lo que Magali y su esposo deben hacer es lo que ellos deseen. Eso lo ven unos ojos ajenos a la Biblia pero cercanos a valores de humildad, amor y compromiso.

Los cerros y sus manos multiplicadas

Dieron permiso. Multiplicaron. Los cerros y sus manos hicieron lo suyo.


Cerros y sus manos multiplicadas
by Mariana Castillo
@marviajaycome/ marcastillohernandez@gmail.com

 

The nervous fiancée

Magali fulfilled the cliché that brides are always nervous on their wedding day. That Saturday in Ayutla Mixes, Oaxaca her house was already filled with guests, expectation and aromas. She is mixe. This is how she introduces herself to those who know her for the first time.

Those who wait

The rolled bean tamales, those that are the layers of earth made of corn and beans, were ready in baskets, buckets and boxes, right in the same room where Magui, as friends call her, was having her hair styled and make up done. There they both waited: it was not yet their moment.

Welcome

Upstairs, in the dining room, the tlayudas were served as both breakfast and welcome. Women multiplied as generously as the pots. The rice and the mixiotes of beef with chickpeas chatted a language of seasoning while they cooked. The parents of the young woman received godparents, godchildren and relatives.

The hills allow

Outside, the hills that are part of the community since time was told differently. “The grandfather”, that counsellor and sage who helps with rites and requests; the parents of the bride and groom, the godparents and the new spouses ask for permission to join in with local and religious rituals, one that is not only Catholic.

The living dead

This request is made in the cemetery, days before the hullabaloo. “Those who believe in me have eternal life,” reads the entrance to the cemetery where crosses and colourful flowers are seen because these dead do exist in the memory of their own family. Yellow candles are used, some chickens are sacrificed and a turkey (which will be part of the feast of these days).

The cleaners

Even dogs have a function: to clean up everything that remains after the rite. Everything has its reason. This dynamic may not be understood by outsiders but it is summarized in the exchange of that energy that comes and goes, like day and night, life and death. If all goes well in those hours there is approval for the marriage.

Fandango flower

Magali takes her fandango flower bouquet, a variety that is cut from the hill for this occasion and that is the bouquet of the future wife. It is also an adornment for the attendees: it is an aroma and representation of nature that cannot be absent, just like the children’s band that little by little arrives for the one who will be married: it is the tradition that they take the bride to church, without the music stopping.

Dawn

“Since the age of five, the theory of music begins,” says one of the leaders of the band, while a town drunk joins the party by tumbling like the veil that becomes entangled when the bride takes small steps. ‘Alborada’ is that music that is played at dawn and in the open air to celebrate someone and so, that is what the group is called.

Procession

The children play the songs “from there” while they go in caravan. They pass through the streets with Mixe signs, houses and businesses while the hills continue to watch. The procession continues to the side of the market until it finally reaches the church of San Pedro and San Pablo Ayutla Mixe where they will continue with music throughout the mass and then at lunch and even before the cake, which is illuminated with a series of little white foxes, and the figurine that cannot be forgotten: the couple on top of the meringue.

Tepache Mixe

The tepache in San Pedro and San Pablo Ayutla Mixe is not the same as in other places: this is a mixture of pulque with panela (piloncillo) that is poured over broken corn. It is served at weddings, after the lunch (which in this case was beef mixiotes, rice and beans) and before dinner. It is fresh, and although some do not want to try it because of its appearance, it is important to say that the delicious has some unsuspected forms.

Multiplication

The party cooks spend at least four days among smoke, firewood, plates and pots: these are the spaces for them to do their magic. Inside the tamales multiply. They give their time; they are the least willing to do it, that must be said. Some use their entanglement, not for aesthetics but for practicality. They do not wear traditional costumes and nobody calls them ‘maestras’: their talent is recognized by those who enjoy outside.

The wrapping in your hands

Inside there is another celebration: that of the joined hands and the meals that without them would not exist. In these pots, 1,500 yellow tamales in the Mixe style in milpa leaf wrapping and are given as dinner at weddings. Before, it was the only thing that was served in these unions. Now they were preceded by a wonderful beef mixiote. Thank you, cooks of San Pedro and San Pablo Ayutla Mixe.

The distribution of sweets

While music and jarabes mixes are played on the dance floor, sweets are shared out and candies and fruit are thrown out of baskets that the women distribute to the guests. Oranges for that vagabond who entered and is dancing on the dance floor. Alone. He is dancing with everyone. But he is alone and receives the sweetness distributed.

Swan made of bubbles

The children lift what was left of the candy, as if a piñata had been broken. Up on the roof, a mechanical white swan dances, rotates and emits bubbles.

A white and metate past

One of the cooks tells me that she used to drank white atole at weddings and the bride had to grind the corn for this in the metate. The women wore white satin dresses, a pleated skirt and a black rebozo. The groom wore pants and a white shirt and sandals. Time goes by.

Tips

The Tips Day is the culmination of the ceremony: the husbands receive the guests that remain and they are served mixe broth, the turkey that was sacrificed, coriander, onion, green chile and lemon that is accompanied and that tamale that waited and waited, accompanied by chocolate, the coffee pot, tepache with dough and one or two mezcals.

The near future

How should the couple live? Despite the advice that has been given for hours, what Magali and her husband should do is what they want. That is seen by eyes alien to the Bible but close to values ​​of humility, love and commitment.

The hills and their multiplied hands

They gave permission. They multiplied. The hills and their hands did their thing.