STEVEN BROWN, LOS DOMINGOS

Fernando Lobo

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Era el año 1977, la cultura pop ganaba terreno en la sociedad estadunidense y los sintetizadores incursionaban en los escenarios. Steven Brown y Blaine Reininger, tras conocerse en una clase de música electrónica en el San Francisco City College, decidieron formar una banda cuya impronta fuese la originalidad rigurosa: “La única regla era el tácito acuerdo de que cualquier cosa que sonara como otra cosa, era tabú”. El resultado fue Tuxedomoon, una banda cuyo eclecticismo transitaba con facilidad exquisita del electropunk al tango, o del romanticismo al bop. Stravinski o Miles Davies eran influencias que podían empacarse armónicamente en el mismo LP. Durante los ochenta, Tuxedomoon dominó la escena under de San Francisco, encabezó listas de popularidad en Bélgica y Holanda y su álbum Holly Wars pegó hits por el mundo.

foto-prensa-12El primer encuentro de Steven Brown con Oaxaca fue en un viaje que el músico realizó en 1972, desde Chicago hasta Mitla y de regreso, de aventón. “Suena difícil creerlo, incluso para mí”, nos explica. Llegar a radicar a los valles centrales en 2001, fue como “completar una parábola”. Brown conocía la reputación de Oaxaca en el mundo de las artes plásticas, pero sabía poco sobre lo que ocurría con la música. En los primeros años descubrió que la calidad abundaba como para organizar un primer festival en la estación del ferrocarril, Xtación, con quince grupos en dos escenarios.

También comprendió que las bandas filarmónicas son un elemento esencial en la cotidianidad de los pueblos oaxaqueños. Algo similar, pensó, a lo que sucede  con las bandas gitanas en Europa del Este. “Pero las bandas de ahí están haciendo giras por el mundo, discos, películas, ¿porqué las de Oaxaca no?” Tal inquietud lo llevó a trabajar con la Banda Regional Mixe y su director, Leovigildo Martínez. Esta complicidad produjo dos discos compactos, dos giras a Europa, varias giras nacionales, un concierto con Mahalai Rai Banda de Rumania en 2010 y, como punto climático, un concierto con Kocani Orkestar de Macedonia en 2013, realizado en la estación de ferrocarril, definido por Brown como “una unión cósmica”.

foto-prensa-11Cuando Steven Brown se instaló en una casa de Atzompa traía consigo dos proyectores de 16 milímetros, una colección de cintas del Instituto Goethe de Bruselas y la idea (que ya cargaba desde Bruselas) de musicalizar proyecciones de películas mudas. Los domingos, un grupo de amigos instrumentistas improvisaban mientras en el jardín se exhibían joyas en blanco y negro como  El ballet triádico, Los ojos de la momia o La venganza del camarógrafo. A la fecha, Cinema Domingo Orchestra, conformada también por Julio García, Bruno Varela, Facundo García, Ignacio Carrillo y Oxama, se ha presentado en muestras, festivales de cine y conciertos especiales por el país, y ha compuesto soundtracks que actualizan filmes de Eisenstein, Schlegel, Lumiere, Keaton o Svankmajer.

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El pasado 11 de agosto Cinema Domingo protagonizó la inauguración de la 15 Semana de Cine Alemán, organizada por el Instituto Goethe de México en el Teatro de la Ciudad, con la proyección de Las tres luces, obra maestra dirigida en 1921 por Fritz Lang. Esa misma función se llevará a cabo en el Teatro Alcalá de Oaxaca de Juárez, durante el aniversario de Oaxaca Cine, asociación local dedicada a la exhibición cinematográfica.

Steven Brown es un músico rigurosamente original, y también es un buen tipo que sabe hacer amistades y cultivarlas. Con algunas de estas amistades ha logrado concretar agrupaciones extraordinarias. Podríamos seguir enumerando proyectos actuales como Ensamble Kafka o Nine Rain, giras de reencuentro con Tuxedomoon o lo que esté pasando ahora por su cabeza. Los tipos como Steven Brown no pueden dejar de hacer música.

English

STEVEN BROWN, Sundays

Fernando Lobo

It was 1977, pop culture was gaining ground in American society and synthesizers raided the scene.

Steven Brown and Blaine Reininger, after meeting in an electronic music class at San Francisco City College, decided to start a band whose brand would be strict originality: “The only rule was the unspoken agreement that anything that could sound like something else, was taboo.” The result was

foto-prensa-07Tuxedomoon, a band whose eclecticism exquisitely flowed from electropunk to tango, or from romanticism to bop.  Stravinski or Miles Davies were influences who could harmonically fit together on the same LP.  During the eighties, Tuxedomoon dominated the underground scene, headed top hit lists in Belgium and Holland and their album Holy Wars launched hits all over the world.

The first meeting Steven Brown had with Oaxaca was on a trip the musician took in 1972, from Chicago to Mitla and back again, hitchhiking.  “It sounds difficult to believe, even for me,” he explained.  Coming to live in the central valleys (of Oaxaca) was like “completing a parable.” Brown knew of Oaxaca’s reputation in the art world, but he knew little about what was going on with music.  Within a few years he discovered so many quality acts he was able to organize a music festival in the city’s train station, Xtación, with fifteen groups on two stages.

He also observed that the philharmonic bands are an essential element in the daily life of Oaxacan villages.  Something similar, he thought, to what happens with the gypsy bands of Eastern Europe.

“But the bands from over there are touring the world, and producing albums and movies…why not the Oaxacans?”  This doubt led him to work with the Mixe Regional Band and its director,

Leovigildo Martínez.  The partnership produced two compact discs, two European tours, several national tours, a concert with Mahalai Rai Banda in Romania in 2010 and, at its climax, a concert with Macedonia’s Kocani Orkestar in 2013, given in Oaxaca’s historic train station, defined by Brown as a “cosmic union.”

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When Steven Brown moved into a home in Atzompa he brought with him two 16 millimeter projectors, a collection of tapes from the Goethe Institute in Brussels and the idea (that he had carried with him since Brussels) to score projections of silent films.

Sundays in his yard, a group of instrumentalist friends improvised while he projected black and white gems like “El ballet triádico,” “Los ojos de la momia” or “La venganza del camarógrafo.”

To this day, “Cinema Domingo Orchestra,” conformed as well by Julio García, Bruno Varela, Facundo García, Ignacio Carrillo and Oxama, has performed in showings, film festivals and special concerts throughout the country and has composed soundtracks that update films by Eisenstein, Schlegel, Lumiere, Keaton or Svankmajer.

foto-prensa-08This past August 11th, Cinema Domingo led the opening of the 15th German Film Week, organized by the Goethe Institute of Mexico in the City Theater, with the projection of “The Three Lights,” the masterpiece directed in 1921 by Fritz Lang.  This same show will take place in Oaxaca’s Alcala Theater during the anniversary of Oaxaca Cine, a local association dedicated to film exhibition.

Steven Brown is a rigorously original musician, and also a nice guy who knows how to make friendships and take care of them.  With some of these friendships he has been able to form extraordinary groups.  We could go on about his current projects like “Ensamble Kafka” or “Nine Rain,” reunion tours with Tuxedomoon or about what is going on in his head right now.  It’s guys like Steven Brown who just can’t stop making music.