Fernando Lobo

Le pregunto a Dave Quiggle si es posible llevarnos bien con los monstruos. “No con todos”, responde, “pero definitivamente sí con algunos”. “Mira, hay monstruos no conocen más que rabia, fuego y destrucción. Si uno de esos pasa, debes buscar un refugio para guarecerte mientras se aleja. Otros monstruos solo son incomprendidos. Así que necesitamos paciencia y compasión para desarrollar nuevas formas de observarlos”

Dave Quiggle nació en Erie Pensilvania, en 1974. Comenzó a leer el cómic de Godzilla Rey de los Montruos cuando tenía cinco años. Dice que llegó a estar obsesionado con ese gigantesco lagarto asiático que arroja rayos láser por las fauces, derriba rascacielos a empujones y mordisquea vagones de tren. Ya en la adolescencia, su historieta favorita fue Cerebus the Aardvark, una parodia de Conan el Bárbaro protagonizada por un cerdo hormiguero, una experiencia extraña y desafiante que de algún modo formó sus gustos como ilustrador y su estilo de trazos gruesos a la vieja escuela.

Por otro lado Quiggle es músico de hardcore punk, y ha ilustrado portadas de una treintena de álbumes. Sus ilustraciones son habituales dentro de la gran industria cultural americana, y ha trabajado con íconos del pop como Michael Jackson o Mickey Mouse. Ese tipo de entrecruzamientos han sido exhibidos en la Gallery1988 de Los Ángeles o en Wonderground Gallery.

Quiggle ha llegado a la  conclusión de que vive en el mundo de sus sueños de infancia, gracias a la  cultura pop. Él y toda una generación que creció alrededor de los Transformers. Ahora hay Transformers hechos con una calidad que en su infancia era solo imaginable.  Los productos culturales de su infnacia están pasando por un permanente remake. “Todo lo de mi generación se esta rehaciendo, mejor y más grande, y un poco fuera de control, pero hay mucha diversión. Siento curiosidad por saber a donde va todo esto”.

Así que lo cuestiono sobre la vieja dicotomía mainstreamunderground: “Para mí el underground está perdiendo su siginificado original. A causa de las redes y el internet, cada vez hay menos cosas escondidas. Todo es accesible con el mínimo esfuerzo. Antes hubo más inquietud y un sentido de realización al ser parte de algo que se considerara underground. Solía ser algo raro y maravilloso. Ahora todo está afuera, expuesto a la luz del sol. Eso puede ser fantástico en cierta forma, pero a la larga siento que se ha ido algo oculto y especial.

ENGLISH

DAVE QUIGLE

Fernando Lobo

I asked Dave Quiggle if it´s possible to get along with monsters.  “Not with all of them,” he responds, “but definitely with some of them.  I mean there are monsters who know nothing more than rage, fire and destruction. If one of those comes along, seek refuge and hide until he´s gone.  Other monsters are just misunderstood.  So we need patience and compassion to develop new ways of observing them.”

Dave Quiggle was born in Erie, Pennsylvania, in 1974. He began to read the comic Godzilla King of the Monsters when he was five years old.  He tells how he became obsessed with that gigantic Asian lizard who shoots laser beams from his nostrils, knocks down skyscrapers and takes bites out of train cars.  As a teenager, his favorite story was Cerebus the Aardvark, a parody of Conan the Barbarian featuring an Aardvark, a strange and defiant experience that in some way shaped his tastes as an illustrator and his old-school style of wide strokes.

On the other hand Quiggle is a hardcore punk musician and has illustrated thirty-some album covers.  His illustrations are common among the great industry of American culture, and he has worked with pop icons like Michael Jackson and Mickey Mouse. These types of crosslinks have been exhibited in Gallery1988 in Los Angeles and in Wonderground Gallery.

Quiggle has arrived at the conclusion that he lives in the world of his childhood dreams, thanks to pop culture.  He and a whole generation grew up with the Transformers.  Now there are Transformers made with a visual quality that was only imaginable during his childhood.  The cultural products of his childhood are going through a permanent remake.  “Everything from my generation is being remade, bigger and better, it´s a bit out of control, but it´s also a lot of fun. I´m curious to see where all of this is headed.”

So I ask him about the old dichotomy of mainstreamunderground: “For me underground is loosing its original meaning.  Because of social media and the Internet, there are fewer and fewer hidden things.  Everything is accessible with the least bit of effort.  There use to be more restlessness and a sense of accomplishment from becoming part of something considered underground. It used to be something weird and wonderful.  Now everything is out in the open, exposed to the light of day. This can be fantastic in a certain way, but in the long run I feel like we´ve lost something occult and special.