Texto: Beatríz Ortiz. Fotografía: Fernando Arce.

Antes del inicio de la cuaresma, para ser exactos, un día antes del miércoles e ceniza, tienen lugar en distintas zonas de Oaxaca los famosos carnavales, en donde grandes y chicos desbordan su imaginación para lograr los disfraces más originales y usan toda su energía en caracterizarse, andar por el sol por varias horas gritando y conviviendo tanto con vecinos como con visitantes.
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En el caso particular de San Martín Tilcajete, los habitantes que deciden caracterizarse de “chilolos” (diablos), se untan aceite de carro o pintura de aceite en colores muy específicos: negro, ocre, rojo, amarillo o azul. Por lo general llevan el torso descubierto y la genialidad reside en la forma de llevar alguna máscara o cuernos hechos con materiales de la región. Cabe recalcar que al ser Tilcajete un pueblo de grandes artesanos labradores de madera, se suelen encontrar tallas sumamente originales que merecen ser vistas.IMG_5057 2

Los chilolos representan el pecado, la tentación, y se encuentran todo el tiempo rondando a los “novios” que están a punto de casarse; parte importante de la celebración es la “boda” que se lleva a cabo con una sátira, muchas veces representado por dos chicos, uno de ellos vestido de mujer. El padre recita la “misa” en la cual aprovecha para expresar algunas quejas o chistes acerca de algunas personas conocidas del pueblo.IMG_5049 2

Los chilolos gritan, corren, empujan a sus amigos y hasta visitantes dejándolos manchados por grasa, el primer recuerdo que se llevan de esta celebración. El sol quema hasta decir basta pero estos personajes no paran de correr por le pueblo, van y vienen haciendo más ruido todavía con sus cencerros, recordándole a todos que la tentación se encuentra presente siempre.

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Para hidratar a los asistentes, mujeres del pueblo ofrecen aguas de horchata; algunos más tepache y mezcal. La celebración prosigue con una comida en la casa del mayordomo para celebrar la boda ficticia, y el caer la tarde, todos asisten al baile con lo cual culmina el caluroso día de fiesta. Dicha celebración se lleva a cabo también en pueblos aledaños como San Antonino Castillo Velasco o Santa Catarina Minas, quienes también realizan el carnaval de forma muy particular.

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From Carnival to the Edge of the Sun.

Texto: Beatríz Ortiz. Fotografía: Fernando Arce.

Before the beginning of lent, to be exact, one day before Ash Wednesday, the famous Carnival is celebrated in distinct zones of Oaxaca, where adults and children alike stretch their imaginations to create the most original costumes and use all of their energy to play the part, to parade through the sun for hours yelling and partying with neighbors as well as visitors.

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In the particular case of San Martín Tilcajete, the townsfolk decide to play the part of
“chilolos” (devils) covering their bodies in oil paint or car oil in specific colors: black, ocher, red, yellow or blue. Generally they go shirtless and use impressive masks or horns made with materials from the region. It is worth highlighting that being in Tilcajete, a village of great woodworking artisans, it is not unusual to find incredibly original styles of carving in the masks that are worth seeing.

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Los chilolos represent sin and temptation and are found always circling the “bride and groom,” who play the part of a couple about to be married. An important part of the celebration is the “wedding” that takes place as satire, many times played by two boys, one dressed as a woman. The priest recites mass where he takes the opportunity to express complaints or jokes about some of the locals.

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Los chilolos yell, run and push their friends and sometimes even visitors leaving them stained by the black grease, this being the first memory one takes from the celebration. The sun burns until you can´t stand it, but these characters don´t stop running through the village, coming and going and making even more noise with their cowbells, reminding all who are present that temptation is always near.

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To quench the thirst of the partygoers, women of the village offer “horchata” water and some tepache and mezcal. The celebration continues with a meal in the home of the village host to celebrate the fictitious wedding, and as the sunsets, everyone heads to the dance, where the hot day of partying culminates. This type of celebration also takes place in the surrounding villages of San Antonino Castillo Velasco and Santa Catarina Minas, where the townspeople celebrate carnival in their own special way.

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