El tatuaje como forma de expresión artística ha evolucionado a través del tiempo, pero conserva su esencia: un símbolo oculto, las dos caras de una moneda que sólo al unirse podrán revelar su misterio. El tatuaje es una manera de signar, de crear un alfabeto personal y que adquiere profundidad para aquel que conoce su intención: es un pacto, un pequeño ritual.

La ilustración construye realidades alternas, en las que tal vez quisiéramos estar inmersos, realidades con las que soñamos o deliramos en pesadillas. Sueños y pesadillas que construimos dentro de nuestro universo propio: un estilo, una forma de expresión, de vida.

En el mundo del tatuaje no existen reglas.

Es cierto que los tatuadores que montaron los primeros estudios (antes de los años noventa), se enfrentaron a una serie de retos como tatuar lo que les pedían, el no poder imponer su estilo y algunas otras cuestiones técnicas, después del boom en el cual el tatuaje ya no se veía más como una expresión carcelera o de delincuentes, los estilos y las técnicas se comenzaron a imponer de forma global.
Los tatuadores comenzaron a viajar, a conocerse, a compartir experiencias, técnicas y estilos.

Justamente a inicios de los años noventa se inició una explosión en el mundo de la ilustración. Los artistas competían por hacer la pieza más extraña o ingeniosa, y las calles se volvieron grandes lienzos.

Al final, el dibujo tiene una gran capacidad de expresar mundos alternos: más ampliamente de lo que se podría explicar con palabras.

Como la mayoría de los ilustradores, artistas o dibujantes, El Chanok (1974) empieza a dibujar a temprana edad, pero nunca se cuestionó si eso se convertiría en su forma de vida.El Chanok es originario de México, pero vive en Madrid desde hace veinte años. Comienza a tatuar a los dieciséis años (inicios de los 90) pero experimentando, nada serio, sólo como hobby: una excusa para no ir a la escuela.
Con el tiempo comenzó a hacer estudios en México y empezó a descubrir a otros tatuadores con trabajos más serios. Entre los diecinueve, o veinte años comenzó a conseguir equipo para tatuar. Fue cuando decide entrar de lleno en el mundo del tatuaje. Los diseños eran muy limitados. No tenía un imaginario tan amplio, no estaba inmerso en el universo tatuaje tradicional. Se utilizaban fotocopias de estudios de tatuaje provenientes de Estados Unidos, allí se tenía una visión más amplia del tatuaje tradicional.

Chanok aprendió dibujando caricaturas,quizás porque el camino de los artistas gráficos se forja desde la admiración y con el deseo de generar un lenguaje propio, pero sabiendo que siempre existirá un bagaje del que uno se nutre. Antes de entrar en el mundo del tatuaje hacía retratos con tintes realistas.Fue a mediados de los noventa cuando se enfocó en realizar retratos de familia, de muchos amigos. Con el tiempo los fue mezclando con su estilo y resultaron diseños interesantes.
En sus comienzos (en el arte del tatuaje) se limitaba a copiar. Lo más underground que existía en esa época eran los flashes del “Ruso”, un tatuador del DF. En esa época “El Ruso” era de los pocos que dibujaba sus flashes o reverenciaba de lo que había en el mundo y sacaba una versión suya.
Fue cuando decidió hacerse un tatuaje con “Dr. Lakra” y pudo observar que “Lakra” trabajaba las máquinas de sombra con maestría, pues había aprendido en Estados Unidos. Chanok empezó a trabajar con “Dr. Lakra” , así comenzó a expandirse, a conocer más del tatuaje, otros estilos, más historia. A forjar de cierta manera un camino propio dentro del universo del tatuaje.

Partiendo de esa experiencia de aprendizaje vinieron más anécdotas, más caminos, para formar una trayectoria que le permite hacer lo que le gusta: Desde retratos realistas hasta “monigotes”…
El Chanok, ha pasado por un camino laberíntico buscando su voz, intuyendo lo que quiere proyectar sobre diversas superficies. Experimentando y sabiendo que la piel como superficie es el transmisor de los deseos humanos.
Quizás esa sea una de las múltiples razones del tatuaje: expresar los deseos de quienes deciden tatuarse.
En los inicios del tatuaje en México, según recuerda el Chanok, el tatuador debía buscar la versatilidad si quería vivir del tatuaje: “En esa época no te buscaban en concreto por un estilo, sino porque tatuabas bien y a todo decías que sí, si querías ganar dinero de eso”.

El boom del tatuaje empieza con las transmisiones de realities de tatuajes, primero se empezaron a tatuar cantantes como Alejandra Guzmán, futbolistas, o gente de la farándula. El prejuicio de que el tatuaje lleva algo de oscuridad, sombra o maldad, de que se asocia a grupos marginales o a minorías, se ha ido quedando atrás. Recordemos que muchos presos utilizaban el tatuaje como una manera de marcar su status. El tatuaje hoy en día es algo mucho más común.

Fuera del tatuaje realiza trabajos de ilustración para grupos de música, y diversas marcas: Lila Downs, Molotov (con quien trabaja frecuentemente) o “Levi´s” donde es divertido trabajar sobre un concepto definido. Siempre ha tenido la libertad de hacer lo que sea.

Sus influencias gráficas más notables son los códices prehispánicos. Hubo una época en la que centró su trabajo en los códices, luego lo dejó de lado y últimamente los retomó. El Chanok es consciente de que las influencias pueden venir desde alguna película que ves o algún cómic que hojeas recientemente, o de las caricaturas que ve con su hija.

En Madrid trabaja en un estudio con siete personas distintas, con diversas habilidades, y esa es quizá su influencia más inmediata: trabajar con los amigos, y en esa colectividad aprender e influenciarse de manera directa o indirecta.

Le gusta trabajar para tatuaje tanto color como blanco y negro, aunque a veces preferiría trabajar solo en negro. Sus creaciones, o los tatuajes que ha realizado son muestras de un universo extraño y cargado de cierta oscuridad: como en un secreto, un símbolo que sólo tatuador y tatuado conocen profundamente. El espectador, el que observa el tatuaje sobre la piel, se aventura entonces a descubrir ese símbolo.

El Chanok

Tattoos as a form of artistic expression have evolved over time, but conserve their essence: an occult symbol, two sides of a coin that only once they are joined can reveal their mystery. Tattoos are a way of signing, to create a personal alphabet that acquires depth for those who understand their intention: it’s a pact, a small ritual.

Illustration constructs alternative realities, in which maybe we would like to be emerged, realities that we dream about or rave about in nightmares. Dreams and nightmares that we construct within our own universe: a style, a form of expression, a life.

In the world of tattoos, there are no rules.

It is true that the tattoo artists who opened the first parlors (before the nineties) were confronted with a series of challenges like to tattoo what the customers ask for, to not be able to express their own style as well as other technical problems. But after the tattoo boom, they were no longer seen as a label for jailbirds and criminals, and the styles and techniques began to impose on a global scale. Tattoo artists began to travel, to meet one another, and to share their experiences, techniques and styles.


In the beginnings of the nineties, a worldwide illustration explosion began. Artists began to compete to make the strangest or most ingenious piece, and the streets became great canvases.
Ultimately, drawing has a great capacity to express alternate worlds: more broadly than what can be expressed with words.

Like the majority of illustrators, artists or drawers, El Chanok (1974) began to draw at an early age, but he never imagined it would turn into his way of life. El Chanok is from Mexico, but he has lived in Madrid since he was twenty years old. He began to tattoo when he was sixteen (early 90s) but just as experimentation, it was nothing serious, he just did it as a hobby: an excuse to not go to school.
Over time he began to study in Mexico and began to discover other tattoo artists with more serious work. At nineteen or twenty he began to search for his own tattoo equipment.

That was when he decided to fully enter into the world of tattoos. The designs were very limited. There was yet such big imagination, he was yet to be immersed in the universe of traditional tattoo. Photocopies from tattoo parlors in the US were used, and from there came a broader vision of traditional tattoos.

Chanok learned by drawing cartoons, maybe because the path of graphic artists is forged from admiration and with the desire to create their own language, but knowing that there will always be baggage from which one is nourished. Before entering into the world of tattoos he made portraits with realistic tints. It was in the nineties when he began to focus on family portraits, of his friends. Over time he mixed these portraits with his style and they resulted in interesting designs.

In its beginnings the art of tattooing was limited to copying. The most underground stuff that existed in that time were Ruso´s flashes, a tattoo artist in Mexico City. In that age, “El Ruso” was one of the few who drew his flashes or revered what he saw in the world and then brought out his own version.
That was when he decided to get a tattoo with “Dr. Lakra” and he could see that “Lakra” worked the shadow tools masterfully, that he had learned in the United States.
Chanok began to work with “Dr. Lakra,” and began to expand, to learn more about tattoos, other styles and their history. In a certain way he forged his own path within the tattoo universe.
From that learning experience came more anecdotes, more paths, to form a trajectory that permitted him to do what he wanted: from realist portraits to “puppets”…

El Chanok, has gone down a labyrinthine road searching for his voice, intuiting what he wants to project over different surfaces. Experimenting and knowing that skin as a surface is the transmitter of human desire.
Maybe this is one of the many reasons behind tattoos: to express the desires of those who tattoo themselves.
In the early stages of tattoos in Mexico, as Chanok remembers it, the tattoo artist looked for versatility if he wanted to live the tattoo: “In that time they didn´t search you out specifically for your style, but because you tattooed well and you said yes to everything they wanted, if you wanted to make money from it anyway.”

The tattoo boom began with the transmission of reality tattoos, first they began to tattoo singers like Alejandra Guzmán, soccer players, or celebrities. The prejudice that a tattoo carries with it something dark, shady or evil, and that it is associated with marginal groups or minorities, had been left behind. We remember that many prisoners used tattoos as a status symbol. Today tattoos are much more common.
Aside from tattoos he does illustration work for music groups, and various brands: Lila Downs, Molotov (who has worked with frequently) or “Levi´s” where it has been fun to work on a defined concept. He has always had the liberty to do what ever.

His most notable graphic influences are pre-Hispanic codices. There was a time when he centered his work on the codices: he took a break from them for a bit and just recently has reincorporated them.

El Chanok is conscious of the influences that can come from a movie he sees or a comic book he recently paged through, or from the cartoons he watched with his daughter.

In Madrid he works in a studio with seven different people, with diverse abilities, and that is maybe his most immediate influence: to work with friends, and within that collective, to learn and be influenced directly or indirectly.

He likes to work with tattoos in color just as much as black and white, although sometimes he prefers to work just in black. His creations, or the tattoos that he has made showings of a strange universe and are charged with a certain darkness: like a secret, a symbol that only the tattoo artist and the tattooed can deeply understand. The spectator observes the tattoo on skin, and then adventures to discover the symbol.