El ojo peludo

Hacia 1992 Jerónimo Lopez Ramírez, el Dr. Lakra, creó un cómic llamado El ojo peludo. Una de sus fuentes de inspiración era la colección de Ediciones Siruela “El ojo sin párpado”, un conjunto de narraciones fantásticas y oscuras que tomaban el nombre de un cuento de Philarète Chasles (hoy día dicha colección tiene el mérito de haberse convertido en “objeto de culto”).


La estética del ojo es, sin duda, una de las más fascinantes: se podría escribir sobre ella un capítulo enorme de la historia de la cultura. Desde las referencias religiosas y míticas —como el ojo de Horus—a las ilustraciones eróticas de Oriente y los manuales operatorios, el ojo es uno de los órganos con “más alma” del cuerpo. Georges Bataille sostenía que el ojo era la “ golosina caníbal” por excelencia (las imágenes que prodigaba Bataille constantemente rasgan la realidad). No es casual que el Dr. Lakra —cuya obra, en diversos sentidos, replantea el arte del coleccionismo— haya resuelto renombrar así a este espacio de trabajo colectivo.


El taller El ojo peludo fue creado hace cuatro años con la intención de explorar las posibilidades de la serigrafía. “Es un poco como regresar a la cuestión primigenia del dibujo, retomar la energía de esa época, de ese cómic”, nos comenta Dr.Lakra.
En el 2014 el autor y Toño Camuñas tenían una exposición conjunta en el MUPO y decidieron hacer un catálogo que de algún modo fuese la exposición, no que la representase. No querían intentar algo típico, así que decidieron expresar su diálogo en un volumen de edición limitada a todo color, cuyo sello distintivo fuese precisamente el trabajo manual. Así se creó el primer trabajo editorial de El ojo peludo.

Aunque la técnica tiene una historia amplia —hay quien sostiene que las primeras serigrafías eran hechas a base de hojas de plátano con agujeros en las Islas Fiji—hoy día suele pensarse que su función es utilitaria. Sin embargo, las posibilidades visuales que ofrece son sumamente amplías. Creadores como Andy Wharhol o Miró han trabajado dicha técnica y hoy día ciertos espacios, como El ojo peludo, están haciendo una exploración radical de la serigrafía.

En el taller han trabajado artistas como Roger Benetti, Pakito Bolino y Ramón Sanmiquel. Luis Ramírez, Daniel Hernández y Mario Reyes (La mesa puerca) son los encargados de producción; muestran a los creadores visitantes el proceso de trabajo, la transferencia de los originales, el revelado, las texturas, la impresión, los formatos, la reproducción. Como suele ocurrir en los talleres, se trata de una experiencia colaborativa, la inclusión de la mayor cantidad de personas. El resultado suele abarcar toda una gama de trabajos (pósters, ediciones limitadas, libros), que denotan una intensidad de trabajo interesante, colores extravagantes, el sampleo de imágenes de toda clase de culturas. La mezcla parece ser uno de los rasgos característicos.

Actualmente, en El ojo peludo se está realizando a cabo una serie de gran formato, impresa en madera, se trata de una selección de collages del Dr. Lakra que se expondrán en breve en Oaxaca. Son imágenes compuestas, que a veces aluden a esferas de lo primigenio o que conectan dos figuras antitéticas para crear una tercera.
Alguna vez, en un diálogo con Lourdes Zambrano (en el periódico Reforma), acerca de la inauguración de Monomito en la Kurimanzuto, Dr. Lakra dijo que “Toda la estructura de las historias, de los mitos que tienen que ver con la religión, tienen la misma estructura, se van repitiendo, tienen las mismas constantes. Básicamente, lo que trato de decir es que todos somos iguales, que no debería haber tantas separaciones ideológicas”. Esto, precisamente, algo que se denota también en El ojo peludo.

Guillermo Santos