ENTES Y CHILOLOS

Mientras el día a día nos absorbe y nos lleva en la vorágine de la ciudad, en los pueblos aledaños a Oaxaca la vida es distinta, el tiempo no corre igual y las costumbres permean cada uno de estos mágicos rincones.
El primer día de Cuaresma ha llegado y las entidades lo saben. Los días han sido soleados y algo fríos, y en este momento, al llegar a San Martín Tilcajete, el cielo se nubla, casi como si supiera que lo que está pasando no viene de arriba.


Este mágico pueblo se encuentra en silencio, solo los cencerros, las quejumbres y los sonidos sin sentido como animales en brama y almas en pena que se escuchan entre las calles.

El poblado huele a aceite quemado. Aparecen de repente un grupo de chilolos corriendo y manchando gente, visitantes, paredes. No a todos les parece. La mayoría teñido todo0 el cuerpo de negro, otros de ocre, rojo y alguno muy raro, de plateado. Todos también con distintas máscaras y cuernos, algunas de ellas elaboradas de forma tradicional, otras hechas por el puro ingenio de cada persona. Los niños también participan de este carnaval, cuidados por sus padres, que por lo general se encuentran cerca de ellos.

¿Pero qué significa?. La cuaresma inicia el miércoles de ceniza, y es el periodo en el que se recuerda la travesía de cuarenta días de Jesucristo en el desierto, hasta su crucifixión y resurrección. Para muchos creyentes el ayuno de uno o algunos días es una forma de recordarlo. Para otros, se realizan carnavales días antes de este periodo, una celebración pagana en la que la permisividad pernea el ambiente; en el caso de San Martín Tilcajete, los chilolos son un recordatorio de la maldad y la tentación, presente en la vida diaria. La tentación se representa con una escenificación en donde dos hombres (uno representando a la novia) se casan entre la sátira de quien representa al padre. Los chilolos revolotean, bufan y los manchan, recordándoles que la tentación estará siempre presente. En la población también se aprovecha, como buena familia mexicana, para advertir a los niños pequeños de que deben obedecer y portarse bien o se los llevarían lejos.

Un día previo, los chilolos se dieron cita en el Centro Histórico de Oaxaca para avisar de su aparición al día siguiente en su pueblo. Esto sucede una sola vez al año y los ojos del mundo se encuentran puestos en los rostros de estas entidades.

Por otro lado, San Martín Tilcajete es famoso por sus ya muy conocidos alebrijes, tonas y nahuales. Si bien no es fácil para todos asistir entre semana a los pueblos de nuestros Valles, los fines de semana vale mucho una escapada al pueblo con la familia, visitar los talleres, aprender acerca de los tintes naturales, las técnicas y las historias de los talleres. Muy cerca se encuentra Ocotlán y además sobre la carretera se ubican un buen número de restaurantes con exquisita comida tradicional.

ENTES Y CHILOLOS

While the day to day absorbs us, and takes us into the vortex of the city, in the towns surrounding Oaxaca life is different: time does not run at the same pace and customs permeate their magical corners.

The first day of Lent has arrived and the towns know it. The days have been sunny and somewhat cold and, at this moment, when arriving at San Martín Tilcajete, the sky becomescloudy, almost as if it knows that what is happening does not come from above.

This magical town is silent. Only the bells, the groans, the sounds of rutting animals and souls in pain are heard in the streets.

The town smells of burned oil. Suddenly a group of chilolos appear running and staining people, visitors, walls. Not everyone is happy. The majority have dyed all their body in black, others in ocher, some in red and very rarely, in silver. All have different masks and horns, some of them made in a traditional way, others made through the pure ingenuity of each person.

Children also participate in this carnival, cared for by their parents, who are usually close to them.

But what does it mean? Lent begins on Ash Wednesday, and is the period in which the forty-day journey of Jesus Christ in the desert is remembered. It continues until his crucifixion and resurrection on Easter Sunday. For many believers, a fast of one or many days is a way of remembering it. For others, carnivals are held days before this period begins. It is a pagan celebration in which permissiveness permeates the environment. In the case of San Martín Tilcajete, the chilolos are a reminder of evil and temptation, both present in daily life.

Temptation is represented by a piece of dramatic in which two men (one representing the bride) are married by a satirical representation of a priest Chilolos flutter, swish and stain themselves, reminding us and them that temptation will always be present. The village also takes advantage, like any good Mexican family would, to warn young children that they must obey and behave well or they will be taken away.

One day before, the chilolos met in the Historic Center of Oaxaca to warn of their appearance the next day in their town. This happens only once a year and the eyes of the world are placed on the faces of these people.

San Martín Tilcajete is famous for its already well-known alebrijes tonas and nahuales

While it is not easy for everyone to get to the villages of our valleys during the week, weekends are worth a family trip to the village of San Martin to visit the workshops, learn about natural dyes, techniques and hear stories from the workshops. Nearby is Ocotlán and also on the road are a number of restaurants with exquisite traditional food.