En la obra de Bernardo Esquinca suelen fundirse miedos terrenales con otros sobrenaturales. Por ello, tiene una saga policial encabezada por un periodista-detective, Casasola, pero al mismo tiempo ha generado historias en las que los temores a lo conocido y a lo desconocido se enfrentan de modo cotidiano.
Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe nace del interés del escritor jalisciense por ponerse en sus zapatos, y dar a conocer a un personaje más íntimo, menos mítico y “bajado del pedestal: más humano; un homenaje que no necesita, porque es un personaje muy estudiado y leído, pero necesitaba rendirle un homenaje debido a que tuvo una gran influencia en mi obra y en mi juventud”. “Considero que tengo un temperamento muy parecido: romántico, macabro… necesitaba agradecerle por todo lo que le debo, pero además había unos ángulos poco tratados que me permitían alejarme del lugar común y darle vuelta a los clichés”.
El acercamiento que propone Esquinca a la figura de Poe —considerado como el padre del relato policiaco, además del cuento de terror estadunidense— surgió a partir de un texto que le pidieron a propósito de uno de sus aniversarios luctuosos, lo que terminó por convertirse en un “ajuste de cuentas con todo lo que me ha formado, con toda esta imaginación macabra…”.