Por: Fernando Lobo

Pedro Linares, maestro cartonero, experto en la elaboración de juditas y calaveras, tenía 30 años cuando enfermó de gravedad y quedó inconciente tras una hemorragia interna. Su familia lo dio por muerto. Colocaron cirios en las esquinas de la cama y comenzaron a rezar.

Coyote constelarPedro Linares no estaba muerto. Soñaba que se encontraba en un bosque y que de pronto comenzaron a aparecer esas criaturas extrañísimas, feroces, amenazantes. Era un sueño alucinante. Vio un burro con alas de ave y lengua de fuego, una serpiente con patas de gallo, perros con alas de murciélago, una gallina con dientes afilados y ojos desorbitados. Todos gritaban al mismo tiempo una palabra: ¡alebrije! Y ese griterío era ensordecedor.

CuliacanPrácticamente despertó en su propio velorio. Los familiares escucharon atónitos la descripción de aquellos seres de otro mundo. Para explicarse mejor, el maestro cartonero elaboró las figuras en papel maché. Así fue como Linares alcanzó las aspiraciones de los maestros surrealistas occidentales: hacer arte con el material del que están hechos los sueños. El artesano inventaba los alebrijes, y al mismo tiempo creaba una pequeña industria de pesadillas materializadas, basada en la lógica de la hibridación: “Si un perro no tiene escamas, le pones unas”, Linares dixit.

En los años setentas los alebrijes tomaron forma en los valles centrales de Oaxaca, a partir de la talla de madera de copal, tradicional en poblados como San Antonio Arrazola y San Martín Tilcajete. En manos de artesanos virtuosos, los alebrijes adquirieron mayor consistencia, gestos y figuras sotisfisticadas y texturas más detalladas, mientras la economía de esos pueblos se transformaba.

FullSizeRenderA la fauna alucinógena de Linares se agregaron los seres sobrenaturales de la mitología zapoteca, nahuales que a su vez se transforman en fauna endémica: armadillos, lagartos, jaguares, escorpiones. La piel de estas criaturas jamás es lisa. Está cubierta por muchas capas de patrones retinales, figuras trazadas con un pincel fino, que se repiten unas a otras como un fenómeno ocular, o como visiones de un viaje sicodélico.

La obra plástica de Ricardo Ángeles proviene de ese entorno. Formado en el seno de una familia de artesanos de Tilcajete, creció en un taller de alebrijes y adquirió el dominio del trazo fino y el tallado en madera, mientras comenzaban a gestarse sus seres flotantes. Así transmutan nuevamente las criaturas sobrenaturales que alguna vez poblaron pesadillas. Se adaptan al gran formato y a los espacios urbanos. Se integran al mundo desde las calles. Son parte de una tradición sostenida, un relevo de saberes y técnicas, cierto conocimiento sobre símbolos que surgen de los subconcientes y que impactan en la mirada.

ENGLISH

RICARDO ÁNGELES AND THE SUPERNATURAL BEINGS

Fernando Lobo

Pedro Linares, master paper smith, expert in the crafting of “juditas” (little Judas) and skulls, was thirty years old when he suffered a terminal illness and was left unconscious after an internal hemorrhage.  His family was certain he would die.  They put candles on the corners of his bed and began to pray.

IMG_0323Pedro Linares was not dead.  He dreamt he was in a forest and suddenly strange, ferocious and threatening creatures began to appear.  It was a mind-bending dream.  He saw a donkey with bird’s wings and a fiery tongue, a snake with rooster´s feet, dogs with bat´s wings, a hen with sharp teeth and crisscrossed eyes.  All of the creatures cried out at the same time one word: alebrije!

Veenadooo

The screaming was deafening.

He practically woke up at his own funeral.  His family members listened, awestruck to the description of those beings from another world.  To explain himself better, the master paper smith recreated the figures from paper maché.  It was this way that Linares achieved the aspirations of western masters of surrealism: to make art with the stuff dreams are made of.  The artisan invented the alebrijes, and at the same time he created a small industry of materialized nightmares, based on the logic of hybridization: “If a dog doesn´t have scales, you give him some,” Linares dixit.

In the seventies alebrijes took shape in the central valleys of Oaxaca, carved from the wood of the “copal” tree, traditional in villages like San Antonio Arrazola and San Martín Tilcajete.  In hands of virtuous artisans, the alebrijes acquired greater consistence, gestures, sophisticated figures and more detailed textures, while the economy of those villages transformed.  To Linares´s hallucinogenic fauna they added the supernatural beings from Zapotec mythology, “nahuales,” (spirit animals) that at the same transformed into endemic fauna: armadillos, lizards, jaguars, and scorpions.  The skin of these creatures is never smooth.  It is covered by many coats of retinal patterns, shapes traced with a fine brush, that repeat themselves over and over like an optical phenomenon, or like visions from a psychedelic trip.

IMG_0977The work of Ricardo Ángeles comes from this environment.  Shaped on the bosom of an artisan family in Tilcajete, he grew up in alebrije workshop and acquired the domain of the fine stroke and woodcarving, while he began to gestate his floating beings.  In this way the supernatural creatures that once populated nightmares are transmuted.  They adapt to large-scale installations and urban spaces.  They integrate themselves into the world from the streets. They are part of a sustained tradition, a relay of knowledge and techniques, a certain understanding of the symbols that emerge from the subconscious and impact the gaze.

IMG_1464