El arte es también una celebración de la existencia. Es verdad que el mero hecho de estar en el mundo suele convertirse en desasosiego, sobre todo, para el creador. Pero, en Oaxaca, la creación se conecta casi de inmediato con lo lúdico; no es tránsito doloroso sino contribución al ritual. Todavía hoy se sigue sospechando de la fuerte carga mántica que significa el llevar a cabo el acto de la creación artística.

Algo de ese sentimiento suele encontrarse en las páginas de Arrecife, donde tanto arte y artesanía confluyen de manera natural. Más que una publicación secuenciada veo en ella un mosaico, un  conjunto de imágenes y voces que hablan de una asombrosa entidad llamada Oaxaca, y de la que casi cualquier afirmación crea de inmediato sus contradicciones. Para ello, para poder decir algo sobre este tierra han demorado siete años. Esos siete años pueden tener interesantes descubrimientos, y lo importante es que se comparten con el espectador. Así se va configurando el mapa de un territorio que incluso ciertos viajeros han llegado a afirmar que no existe. Oaxaca se sigue descubriendo.

Celebro el que Arrecife haya durado ya siete años. Espero que sigan siendo un lugar de celebraciones.

Guillermo Santos

inglés

Seven years.

Art is also a celebration of existence.  It is true that the simple fact of being in this world often becomes unsettling, above all, for one who creates.  But in Oaxaca, creation almost immediately connects with playfulness; it is not a painful path but rather a contribution to the ritual.  Even today there still exists suspicion as to the strong mantic charge it means to carry out the act of artistic creation.  Something of this sentiment is often found on the pages of Arrecife, where art as well as craft converge in a natural way.  More than a bimonthly publication, I see in her a mosaic, an ensemble of images and voices that speak of this awesome entity called Oaxaca, where any affirmation almost immediately creates a contradiction.  For this, to be able to say something about this land they have taken seven years.  These seven years can bring interesting discoveries, the important aspect being they are shared with the spectator.  In this way the map of a territory, that even some travelers have arrived at the conclusion does not exist, takes shape.  Oaxaca continues to be discovered.

I celebrate that Arrecife has lasted already seven years.  I hope that they continue to be a place of celebrations.

Guillermo Santos