Género: Diario.

invencionEste libro se compone de las anotaciones prácticamente diarias que la autora hace durante el año 2013, en las que, más que describir sus itinerarios y los deberes que le impone la vida cotidiana, describe los estados mentales a los que le llevan los más diversos disparadores. La reflexión sobre la poesía y la escritura de poemas, en la que la autora se pregunta por la factura de lo que lee (Carson, García Valdés, etcétera) y que se complementa a través de la amistad—mezcla de diálogo y confrontación estética— que lleva con una persona que busca estremecer el establishment literario. La obsesión con el eje vial que parece marcar la frontera de los desplazamientos físicos de la autora. La lectura de las crónicas de Indias con mirada crítica, en busca de las bases de una civilización. La suma de una vida que se construye con materiales inesperados, los mismos que nos definen.

FRAGMENTO:   Jueves, 11 de Julio

No se puede contestar y no contestar el teléfono al mismo tiempo.
Lástima: sería muy provechoso.
En mi reunión con P. hubo largos y deliberados silencios.
Antes incluso de sentarse me advirtió que ahora habla por trechos para así controlar los contenidos y la similitud con sus formas respectivas. Cada frase que pronuncia la repasa para asegurarse de que es impecable de acuerdo con la lógica o estructura que contiene esa frase. Fue una reunión lenta y austera. Hubo que repetir algunas oraciones insignificantes, pero esenciales en la construcción de ese espacio. Cuando le pregunté: “¿cómo estás?”, me contestó que tendría que describir cada parte de su estado para confirmar que no es un invento de las palabras. No me permitió cambiar de tema una sola vez sin antes agotar todas sus posibilidades. Hablamos mucho de la diferencia entre la lluvia y el clima; si éste la contiene o no la contiene y si no, entonces cómo no debe incluirse en sus efectos.
Me quedaron pocas ganas de verlo otra vez (frase inaceptable, seguramente, pues el acto de ver no necesaria- mente es una condición de las ganas). A P. le hace falta ocuparse en algo que esté fuera de su persona. En la gente, por ejemplo, que es al menos una cifra inestable.
Los hijos del señor Bermúdez arrojaron sus cenizas en el mar de la costa de Guerrero. Creían que en el agua las cenizas se juntarían para conformar un espíritu que viviría eternamente.
No sé si los espíritus sean impermeables.
No entiendo para qué cremar un cadáver si uno quiere que se vuelva a juntar en algún sitio.