TLACOLULA.

A tan solo 45 minutos de la ciudad (transportándose en vehículo), llegaremos a Tlacolula de Matamoros, bello pueblo de los Valles Centrales abundante en gastronomía, color y costumbres. Cada domingo, vecinos de las poblaciones aledañas se dan cita en el día de plaza para comercializar y hacer trueque: animales de granja, ropa, textiles, hortalizas orgánicas, flores de la región y comida, además de productos de usos múltiples y objetos diversos para uso doméstico. Las mujeres y niñas vestidas con sus blusas de encaje, faldas de colores y pañuelos de flores con colores estridentes amarrados en la cabeza serán siempre un ícono del pueblo. Seguramente es uno de los días de plaza más pintorescos y esperados por oaxaqueños y turistas.

  La barbacoa es el platillo más emblemático: sentarse en el mercado con un buen plato de caldo de barbacoa con limón, cebolla, rábano y cilantro o unos tacos deliciosos de tortilla “blanda” recién salida del comal rellenos de barbacoa blanca o enchilada, con salsa y guacamole para acompañar con la bebida de tu preferencia. Para comer y probar la carne fresca del pueblo, al interior del mercado encontramos el pasillo de humo, en donde se compra la carne a nuestra elección (tasajo, cecina o chorizo) así como tomate riñón y chile de agua para asarlos al carbón en los anafres que atienden las señoras del lugar con sus coloridos pañuelos de Quialana. Antes de ello debemos tener listas nuestras tortillas blandas o tlayudas, chepiche, salsas y limón para hacer unos deliciosos tacos de carne asada. Otra opción para comer son las fondas familiares al exterior del mercado donde se sirven guisados típicos como carne frita, costillas en salsa, puntas de res, moles y más, para acompañar con café, chocolate y pan.

Como en cada pueblo de Oaxaca el pan es gran parte de la identidad gastronómica, y en cada uno el sabor y las texturas son algo inigualable: tanto en el mercado como en las calles del pueblo se encuentran tiendas de familias panaderas, el pan de cazuela (un “rol” con pasas y chocolate oaxaqueño) y de mantequilla (pan suave y delicioso con aroma inconfundible) son los emblemáticos de la zona, además de las conchas y bastante más variedad. En temporada de Día de muertos es indispensable hacerse de pan de Tlacolula para recibir y regalar a familiares e invitados, también en enero para celebrar con rosca de reyes, encontrando desde las roscas tradicionales hasta las rellenas de mermeladas y frutas.

Como en todo pueblo, la fiesta patronal se celebra a lo grande; este pasado mes de octubre se llevó a cabo la celebración de la virgen de la Asunción, donde lugareños de todas las edades y visitantes se dan cita en el centro del pueblo para celebrar con enormes marmotas, bailes con diversos trajes regionales de Tlacolula, canastas llenas de flores, bandas de viento y monos de calenda, así como juegos pirotécnicos y cuetes que resuenan fuerte para gritar a los cuatro vientos la fe y su devoción. Al segundo día por la tarde los bailes siguen y se realiza la quema del castillo y el Torito, estructuras de madera y Carrizo que se llenan de juegos pirotécnicos para lucir por la noche y así seguir celebrando y bailando al ritmo de la banda de viento. El día domingo se lleva a cabo el desayuno y comida, los “higaditos” y el mole son los platillos principales y se sirven para todos los visitantes en el atrio de la iglesia. Y para beber no pueden faltar las aguas frescas, el tejate, las nieves regionales y desde luego, el tepache y el mezcal.

Visitar nuestros pueblos siempre es una grata experiencia y hacerlo cuando tienen lugar estas festividades nos brinda una gran perspectiva de sus tradiciones y su hospitalidad. Recorramos nuestro estado y apreciemos lo que tiene para ofrecernos, que siempre nos sorprenderá y brindará un regocijo para el alma y nuestros sentidos.

ENGLISH

TLACOLULA.

Just 45 minutes by car from the city of Oaxaca, we arrive at Tlacolula de Matamoros, a beautiful village of the central Oaxacan valley rich in gastronomy, color and customs.  Every Sunday, neighbors from the surrounding villages come together for the market day to sell and exchange their goods and services: livestock, clothing, textiles, organic produce, regional flowers and food, as well as all-purpose and domestic goods.  The women and girls dressed in lace blouses, colored skirts and shrill-colored scarves tied around their heads will always be an icon of the village.  It is surely one of the most picturesque market days Oaxacans and tourist could hope for.

“La barbacoa” (barbequed goat) is the market´s most emblematic dish: to sit in the market with a nice plate of “barbacoa” broth with lime, onion, radish and cilantro or with some delicious tacos made from fresh-off-the-comal soft tortillas filled with white or chilied barbequed goat meat, with salsa or guacamole, to wash down with your favorite drink.  If you´d like to try the fresh meat from the village, inside the market look for the “smoke aisle,” where you can buy the meat you pick out from the local venders (tasajo, cecina or chorizo) as well as heirloom tomatoes and local chilies that the ladies with the colorful “Quialana” headscarves then grill while you watch.  Before they start to grill, have ready your soft tortillas or tlayudas, chepiche, salsas and lime to then make your delicious “carne asada” (grilled meat) tacos.  Another good option for lunch are the family eateries just outside the market where they serve typical dishes like fried meat, ribs in salsa, beef tips, moles and more, all to be tried with coffee, hot chocolate and sweet bread.

Like each village in Oaxaca, the bread is a defining part of their gastronomic identity, and in each place the flavors and textures are incomparable: just as much in the market as in the village streets you can find family-owned bakeries with “casserole bread” (a roll with raisins and oaxacan chocolate) and butter bread (a soft delicious bread with and unmistakable aroma), the most emblematic of the region, as well as “conchas” and many other styles.

During Day of the Dead everyone must get some bread from Tlacolula to offer to family members and guests, as well as in January to celebrate Three Kings Day with the popular “rosca,” be it the traditional style or one stuffed with jam and fruit.

Like in all Oaxacan villages, the patron saint day is celebrated with a great party and this past October Tlacolula celebrated the divine miracle of the Virgin Mary, where townspeople of all ages and visitors came together in the village center to celebrate with big puppets, dances and different regional dresses from Tlacolula, baskets full of flowers, marching bands and parade characters, as well as fireworks and firecrackers that make enough noise to scream to the four winds of faith and devotion.

On the second day, in the afternoon, the dances keep going and they kick off the burning of the “castle” and the “bulls,” wooden and reed structures filled with pyrotechnics made to light up the night and keep the celebration and the dancing going to the rhythm of the band.  On Sunday, breakfast and lunch are prepared for the masses, fried liver and mole are the main dishes served for all the partygoers in front of the church.  And to drink, the party can´t go without the fresh fruit waters, “téjate” (a local, pre hispanic corn-based beverage), the regional ice creams and of course, “tepache” (a fermented fruit beverage) and mezcal.

To visit Oaxacan villages is always a great experience and to be able to do so during one of the patron saint festivities gives us a great perspective of their traditions and hospitality.  Let´s tour our state and appreciate what it has to offer, it never fails to surprise us and bring great joy to our souls and senses.