ZapotecDeathPoems es el proyecto alterno del artista mexicano Sabino Guisu (Juchitán, 1986). Se trata de un espacio abstracto donde conviven el mundo alta- mente simbólico de los zapotecas con la eléctrica y profana modernidad. En cierto modo, significa una crítica a la pérdida de la ritualidad, de la sacralidad.

¿Cómo crear una constante entre ese mundo primigenio y el nuestro, tan cambiante, tan diversifi- cado y al mismo tiempo tan atomizado? ¿Es posible mirar hacia atrás sin sentir esa nostalgia por el ab- soluto, el vestigio de un sentido originario irrecupe- rable? Quizá Guisu ha querido construir un relato sobre esos tiempos míticos y ZapotecDeathPoems ha sido el sitio donde todo puede confluir: una mezcla de arte, artesanía, objetos rituales (muchos de ellos funerarios) y objetos utilitarios.

Creo que el interés por la obra de Sabino reside en el poder evocativo e invocativo que generan sus piezas, sus esculturas, sus instalaciones multimedia.

Todo está atravesado por el símbolo, por el ritmo de las grecas, de las imágenes de dioses y hombres en el transcurrir del tiempo. Todo ello recuperado porque nuestra memoria tiende a perder hasta las cosas más importantes.

Podemos partir de ahí —de la combinatoria de ideas y culturas diferentes— para reflexionar acer- ca de las creaciones de Sabino Guisu, cuyo trabajo posee un empuje tanto mexicano (precolombino y contemporáneo) como del arte europeo y univer- sal, pues el autor antes de convertirse en artista fue bibliotecario en la sala de pintura de una de las bi- bliotecas más importantes de México: el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

Sabino Guisu ha estado buscando por doquier imágenes evocadoras y vinculantes. Como a todo lector, el fondo del pasado le da un horizonte con el cual trabajar y dialogar. Así podemos entender cada pieza de ZapotecDeathPoems: como diálogo vivificante con ese mundo inframundano, espectral, radical y trascendente.

Más que tener una colección de objetos nos- tálgicos, Sabino transmite la sensación de crear un ambiente funerario, la reivindicación de ese espacio que no se ha perdido del todo, pero que pervive como fragmento en ruinas, en basamentos, en escul- turas destruidas y desperdigadas. Así que Guisu ha intentado llevar estas imágenes perdidas y hacerlas confluir en el presente.

Sabino Guisu despliega sus piezas como si hu- biese descubierto una antigua tumba, objetos perdi- dos por siglos, reliquias de hombres poderosos, urnas y esculturas de guerreros y chamanes, de animales sagrados y malditos. En cierto modo, es necesario volver a descubrir ese mundo, es necesario sentarnos y mirar nuevamente esas imágenes, es necesario dar cuenta de que todo eso, cada esqueleto, cada hueso, cada escenificación de un ritual, cada luz y escudo y lanza y pertrechos de guerra y alfabetos secretos están muy cerca de nosotros.

Son también nuestro espejo, ZapotecDeathPoems nos regresa nuestra imagen como constructores de símbolos. Es válido entender la exposición no tanto como recuerdo o evocación sino como el intento de una persona por entender su propia identidad. Y hay que intentar ver los símbolos precisamente como lo que son: objetos que están fuera del tiempo.

Guillermo Santos